Almagro: un Parador con mucho arte

Este fin de semana hemos visitado la ciudad de Almagro con la intención de dar un paso más en nuestro reto alojándonos en su Parador. Almagro se había convertido para Paradoreando en una auténtica misión que ya empezaba a ser imposible: hemos logrado visitar el Parador al tercer intento, tras dos cancelaciones anteriores. La primera de ellas fue en marzo de 2020 (el día 14 para ser exactos) y una pandemia mundial nos lo impidió. Cosas que pasan.

Entrada al Parador con la estatua de San Francisco en una hornacina.

Sin duda la espera ha valido la pena, ya que el Parador de Almagro concentra toda la esencia de los Paradores que nos cautivó desde los inicios y que nos animó a empezar el reto. No en vano el hotel pertenece a la categoría Esentia, ya que en él se conjugan arquitectura, patrimonio, historia, arte y gastronomía.

Uno de los múltiples salones del Parador.

El edificio que alberga el Parador es el antiguo convento franciscano de Santa Catalina, construido en 1596 y que con el paso del tiempo y sus diversos usos fue modificando su disposición original. Se trata de un edificio enorme y laberíntico, con numerosos patios y galerías, vestíbulos, oratorios, celdas y bodegas, que invita a pasearlo sin prisas.

Las paredes del Parador están llenas de pequeños detalles

Una de las cosas que más llama la atención es el cuidado puesto en los detalles de su decoración (como las vigas del típico color añil o alicatados mudéjares) y, sobre todo, las múltiples piezas de la colección artística de Paradores que jalonan pasillos y escaleras.

Hasta los números de las habitaciones tienen sus propios diseños

Entre las obras más destacadas, en sus pasillos pueden contemplarse un par de retratos de los pintores flamencos Felipe Diriksen (mitad siglo XVII) y Frans Pourbus el Joven (finales siglo XVI – inicios del siglo XVII), así como pintura del XIX, como un retrato de María Cristina de Borbón de Vicente López, o el que creo que es mi favorito, “Mujer sentada haciendo bolillos” del también valenciano José Albiol.

Copia de «Isabel la Católica dictando su testamento», de Eduardo Rosales (el original está en el Prado)

«Mujer sentada haciendo bolillos», de José Albiol (1915)

La ciudad de Almagro, urbe del teatro del Siglo de Oro, bien merece una visita a dos de sus grandes atracciones, ambas en las inmediaciones de la Plaza Mayor: el Corral de Comedias, donde pudimos asistir a una representación de La Celestina, y al Museo Nacional del Teatro, ubicado en los Palacios Maestrales.

Por lo demás, visitar el Parador es una excusa perfecta para realizar una ruta por el corazón de Castilla- La Mancha y sus múltiples atracciones turísticas, entre ellas dos muy apreciadas por su significado en Paradoreando: el muy cercano Parador de Manzanares, así como el desaparecido Albergue de carretera de Quintanar de la Orden. Pero esa es una historia para otra ocasión.

¿Dónde? En Almagro (Ciudad Real).
Tipo: Esentia.
La zona: El Parador se encuentra en el casco histórico de la ciudad de Almagro, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972, a pocos km. de hits manchegos como las Tablas de Daimiel o los famosos molinos de viento de Campo de Criptana, así como de otros paradores de la Red como el de Manzanares. 
Tiene de especial: Alojado en un convento franciscano del siglo XVII, el Parador conserva toda la esencia propia de los paradores en su arquitectura, decoración y colección artística.
Nuestro Parador nº 43.

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