
Dicen las malas lenguas que el primer Parador se construyó en Gredos para complacer la afición cinegética de Alfonso XIII. También cuentan que, a pesar la inauguración del Parador, al rey no le venía bien su ubicación y que prefería el hoy abandonado Refugio del Rey, donde las cabras endémicas estaban más a mano. Y que no pasó mucho por el Parador.

Sus auspicios, junto con los de la Comisaría Regia de Turismo y, muy particularmente, los del Marqués de la Vega Inclán, llevaron a la inauguración del Parador de Gredos en 1928. Nosotros, 95 años después, hemos querido repetir la visita que ya hiciéramos en 2015 y donde, por cierto, nos hicimos amigos de Paradores. Por eso la vuelta a los orígenes es doble: el de Gredos es importante para Paradoreando porque, en cierto modo, impulsó el reto.
Del decano de los Paradores hay mucho que decir porque encarna, quizás mejor que ningún otro, la propia historia de Paradores. Nos reservamos tanto la historia de la red como la del propio Parador de Gredos para otras entradas, salvo algunas pinceladas que no nos resistimos a ofrecer, y nos centraremos ahora en contar cómo es el Parador hoy y todo lo que tiene que ofrecer.

Digamos que la gracia del Parador no es solo su historia, sino también su entorno, y es que estar en Navarredonda de Gredos supone estar a los pies del parque regional de la Sierra de Gredos y, por tanto, a unos pocos kilómetros del Circo de Gredos, perfectamente visible desde el Parador. Qué mejor jardín para contemplar desde su ya mítica terraza, por la que, por cierto, han pasado multitud de personalidades de la historia de España.


Tanto es así, que el Parador es muy conocido por haber albergado a los miembros de la ponencia constitucional, cuyos trabajos acabaron en forma de la vigente Constitución Española. A sugerencia de Manuel Fraga, miembro de la ponencia y que, desde luego, de Paradores sabía un rato (había sido Ministro de Información y Turismo, algún día contaremos su relación con los Paradores), él mismo en compañía de los otros seis miembros (Gabriel Cisneros, Gregorio Peces-Barba, José Pedro Pérez-Llorca, Jordi Solé Tura, Miquel Roca y Miguel Herrero) se encerraron en el Salón del Silencio del Parador de Gredos, en marzo de 1978, para discutir las miles de enmiendas presentadas al texto inicial. No solo es que el Salón del Silencio sea hoy el Salón de los Ponentes, sino que en 2003 se volvieron a reunir en el Parador con motivo de la Declaración de Gredos.

El Parador es grande. Más de lo que parece desde fuera. Y es que el original caserón fue ampliado para darle más capacidad. A un extremo, la parte más antigua, con el Salón Viejo, a medio caballo entre una zona común y un museo de memorabilia de Paradores. Ojo, porque este salón puede pasar desapercibido y, además, al lado tiene algunas piezas de mobiliario original. Por cierto, la decoradora original fue Zenobia Camprubí, la mujer de Juan Ramón Jiménez. Las vueltas que da la vida. Por fuera está la famosa portada, antiguo acceso, que es del siglo XV y que fue traída de Villacastín.



Al otro lado, las habitaciones, con la recepción y la cafetería sirviendo de divisoria. Encima, las terrazas (la principal y la que se sitúa encima de recepción). Debajo, el restaurante. Se cuenta que durante los primeros meses del Parador, en 1928, el servicio de comidas corría a cargo de, nada más y nada menos, que Lhardy, lo que alimentó el interés de la sociedad adinerada de la época por acercarse hasta Navarredonda de Gredos. Al otro lado de la carretera, junto a las cocheras originales, la pequeña ermita que todavía sigue en servicio, y que fue el escenario de las Conversaciones de Gredos a partir de 1951. Otro más de los múltiples episodios históricos del Parador.
El Parador hoy es un sitio perfecto para descansar y como base para explorar todo el universo de Gredos o hacer una parada de camino a Extremadura (por ejemplo, por los Puertos del Pico o Tornavacas) y, por supuesto, para disfrutar de la gastronomía abulense. Nosotros, para acabar el fin de semana, de vuelta a casa, decidimos parar en Cebreros para visitar el Museo Adolfo Suárez y la Transición. Por cierto, recomendamos hacer la visita guiada por el Parador. Tiene tanta historia que merece mucho la pena.
¿Dónde? Navarredonda de Gredos.
Tipo: Esentia.
La zona: el Parador está en las cercanías de Navarredonda de Gredos, en plena Sierra de Gredos (Ávila). En plena naturaleza y a medio camino entre Extremadura, Toledo y Madrid. En la zona hay mucho que hacer, empezando por el Circo de Gredos, y otros pueblos que visitar como Candeleda, Mombeltrán, Hoyos del Espino, Arenas de San Pedro o El Barco de Ávila.
No lo contamos como nuevo Parador.





