
Tras nuestro paso por el Parador de Zamora, a primeros de julio, tuvimos el privilegio de poder quedarnos en el que es, sin ninguna duda, uno de los Paradores más espectaculares, además de ser el benjamín de la red. Su apertura al público, en 2020, se produjo en medio de una gran expectación a pesar del momento histórico tan complicado que atravesaba el país. El Parador de Costa da Morte, en la coruñesa localidad de Muxía es producto de otro momento catastrófico de nuestra historia como es el naufragio del Prestige (2002), motivo suficiente para que, junto con la espectacularidad del proyecto, acaparara todas las miradas.



No defrauda, ya lo adelantamos. El Parador es increíble y la curva de asombro que produce al huésped no decae hasta prácticamente el momento de abandonarlo. No es un Parador al uso, y quizás por eso la sorpresa que genera es todavía mayor. No es solo que se encuentre en un entorno tan particular como la escarpada costa de la comarca de Finisterre, a caballo entre las Rías Altas y las Rías Baixas (tomando el cabo de Finisterre como divisoria), sino que el Parador es un auténtico alarde de modernidad y de integración con el entorno. De manera bastante evidente, se ha buscado con el proyecto de Parador un maridaje lo más afinado posible del edificio con la desbordante naturaleza que le rodea.



El Parador es difícil de describir. Comenzaremos por decir que, salvo por la fachada en ladera que da hacia la localidad de Muxía, al otro lado de la playa de Lourido, el Parador pasa casi desapercibido. Solo las nuevas carreteras que lo unen con el mundo y los edificios de la parte superior permiten intuir que el Parador se desarrolla de manera descendente: arriba la recepción y el spa, abajo el restaurante, más abajo las habitaciones y, ladera abajo, el camino que concluye en la playa y los senderos litorales.

El concepto escapa de la línea de pensamiento historicista según la cual los Paradores solo pueden encarnarse en edificios históricos o emblemáticos. No la compartimos: el Parador de Muxía es un ejemplo solvente de cómo los Paradores pueden explorar nuevos conceptos. Además, en la variedad está el gusto: apasionados, como somos, de los Paradores más clásicos, el Parador mugiano ofrece un interesante y sorprendente contrapunto al resto de la red. Por otra parte, no se explicaría que un Parador tan nuevo que hasta los terrenos sobre los que se erige tuvieron que ser adquiridos al efecto, fuera tradicional. Y el mensaje es claro: después de los terribles acontecimientos del año 2002, se tenía que apostar por un Parador contundente. Y la forma de hacerlo era apostando por algo rompedor.


Son varios los rasgos definitorios del Parador de Muxía: una arquitectura totalmente vanguardista, una apuesta clara por la sostenibilidad (como no podía ser de otra forma en la Costa da Morte), una apuesta por el arte, naturaleza salvaje (no hace falta explicar lo que es Galicia) y, por supuesto, todos los elementos que consolidan el prestigio de Paradores (evidentemente aquí con la gastronomía en posición privilegiada).




Las habitaciones, con vista a la Playa de Lourido, al litoral mugiano y a la Punta da Barca, son de las más modernas, por diseño, de la red. Las zonas comunes no se quedan atrás y la piscina recoge el concepto infinity pool para abrirse a la costa gallega. Arriba, el restaurante Nosa Señora da Barca es un compendio reinterpretado de gastronomía gallega. Abrumados como estábamos, por el Parador y todo lo que hay para hacer y ver en la zona, no probamos el spa, que suponemos a la altura del resto.




La génesis del Parador, de unos 17 años, ha merecido la pena. Teníamos muchas ganas de ir y, colmado nuestro deseo, el de Muxía ha pasado a integrar nuestro top de Paradores. Volveremos en cuanto podamos, sin duda alguna.

¿Dónde? En la localidad de Muxía (La Coruña).
Tipo: Natura.
La zona: decir Galicia es decir posibilidades infinitas. El litoral sobre el que se asienta, a medio camino entre las Rías Altas y Bajas (Corcubión, Carnota, Camariñas y tantos otros pueblos), es un tesoro que necesita poca carta de presentación. Por citar algo imprescindible, diremos Finisterre, que no conocíamos y que aprovechamos para visitar. El Parador no está lejos (según se mire) de La Coruña o de Santiago de Compostela.
Parador nº 54.