Albergue Nacional de Carretera de Aranda de Duero

Con esta entrada empezamos dos series distintas pero que se entrelazarán con frecuencia: la dedicada a los Albergues Nacionales de Carretera, y la dedicada a los Paradores que nunca visitaremos. Y no por falta de ganas, sino… porque ya no existen.

Los Albergues, que acabaron sus días integrados en los Paradores, merecen que contemos su historia con todo lujo de detalles en una entrada aparte. Mientras, dedicamos esta entrada al de Aranda de Duero, y más adelante iremos contando la historia de cada uno de ellos, lo que nos permitirá sumergirnos en una de las partes más interesantes de la historia de los Paradores. Desde luego, cuando reincidamos en el imponente Parador de Lerma, que ya conocemos, tendremos que hacer un alto en el camino para ver uno de los primeros establecimientos de toda la red, puesto que todavía se mantiene en pie y, además, en bastante buena forma.

Conserva hasta el característico porche en pico.

Como cuenta el primer número de la revista Madrid Turístico y Monumental (una delicia), el Albergue de Aranda disponía en origen de cuatro habitaciones sencillas y dos dobles, un planteamiento típico de los Albergues, concebidos como sitios de paso, en este caso entre Madrid y el País Vasco. El hotel fue inaugurado en 1935 con la habitual pompa y con más personalidades de las que se podrían alojar, pero sin el favor de los hosteleros arandinos, que no veían la necesidad de que el Estado les hiciera la competencia abriendo un establecimiento para viajeros. Los trámites para la construcción se habían iniciado ya en 1929, solo un año después de la inauguración de Gredos, siguiendo el modelo del resto de Albergues ideados por Carlos Arniches y Martín Domínguez.

En su estado más puro.

En cierto modo, el Albergue de Aranda estaba relativamente bien situado. Si pensamos en 1935, el Albergue estaba a 161 km de Madrid, una distancia más que respetable para la N-I de la época. En el siguiente mapa del Instituto Geográfico Nacional, de 1935 (año de la inauguración), se puede ver cómo el Albergue quedaba al pie de la carretera.

Aranda no era lo que es, y el Albergue estaba muy a las afueras.

La variante de la posterior N-I, y no digamos la futura construcción de la autovía, que rodea Aranda en la lejanía, hicieron que el Albergue perdiera su función, a lo que también contribuyó, sin duda, el desarrollo del automóvil: mejores carreteras y mejores coches estrechaban la distancia entre Madrid y el norte, por lo que el Albergue iba perdiendo sentido.

El Albergue queda al lado del Santuario de la Virgen de las Viñas.

A finales de los años 70 el Albergue había dado todo lo que tenía que dar de sí, y en 1979 comenzó su desafección como inmueble turístico para pasar a manos del ayuntamiento de Aranda de Duero poco después.

Foto posterior a la de inicio, ya sin el logo de la DGT.

N.B. Como ampliación, sugerimos la lectura de este estupendo documento de nuestros compañeros de Enciclofurgo.

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