
A pocos meses de que se cumplan los 30 años de la inauguración del Parador de Cuenca, hemos querido que fuera el primero, antes del de Teruel, en la ruta que nos lleva a Castellón.
El de Cuenca es uno de esos Paradores señalados como de los mejores de toda la red y, ya solo con ver su emplazamiento, uno se puede hacer a la idea de por dónde van los tiros.

La inauguración del Parador en 1993 resucitó el antiguo convento dominico de San Pablo, de comienzos del s. XVI, obra de los hermanos Alviz. Una lectura del expediente administrativo por el que se declaró como Bien de Interés Cultural (BIC) enseña que data del siglo XVI y que tiene estructura gótica pero decoración renacentista, y que consta de iglesia (hoy el Espacio Torner) y patio conventual (el Parador).
El convento de San Pablo se encuentra fuera del casco urbano, en un paraje de una gran belleza natural, puesto que se encarama en una proa o promontorio sobre la Hoz del Huécar, a bastante altura sobre el cauce del río y dando frente a las Casas Colgadas.

El Parador es, en realidad, un auténtico espectáculo: se encuentra en uno de los mejores sitios de la ciudad, prácticamente aislado, se divisa desde cualquier punto de la parte del Huécar y, como dice el expediente administrativo, tiene en frente nada menos que las Casas Colgadas, principal monumento de la ciudad (aunque ni mucho menos el único). Ubicación, por cierto, idónea para patear el centro histórico. Poco más se puede pedir.

Por dentro llama la atención el tamaño y la amplitud del conjunto, y muy particularmente el patio rodeado de la planta baja del Parador, con su llamativo suelo en damero. Arriba, las habitaciones, aunque también hay algunos salones intermedios desde los que, por cierto, se puede ver con mayor perspectiva el patio del convento. Nosotros hemos estado en pleno invierno, pero en verano debe ser un lujo tomar el aperitivo en el patio.

Aunque ya hemos dicho en alguna ocasión que el personal de Paradores es estupendo, esta vez tenemos que destacar lo bien que nos han tratado en el de Cuenca. ¡Muchas gracias a todos por vuestra amabilidad!

En definitiva, un Parador que entronca muy bien con esa idea de espectacularidad que durante muchos años se ha procurado que tuvieran todos los establecimientos de la red, y en una ciudad especialmente monumental. Volveremos a «reincidir» en cuanto podamos, aunque eso sí, la cercanía de Madrid y el imán conquense para el turismo obligan a planear la visita con algo de tiempo.
¿Dónde? En la ciudad de Cuenca.
Tipo: Esentia.
La zona: Está en la propia ciudad, que tiene mucho que ver (es Patrimonio de la Humanidad). Además, es un buen punto de partida para excursiones como la Ciudad Encantada o la Serranía de Cuenca.
Tiene de especial: Estar en un antiguo convento con un emplazamiento único. Las vistas son increíbles.
Nuestro Parador n.º 44.









Aunque ya lo conocías, te ha impresionado mucho más en esta ocasión. La compañía y el interés por el reto han hecho el trabajo.
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