
Como dos niños a punto de descubrir un secreto muy bien guardado, así avanzábamos a poca velocidad por la antigua carretera de Madrid a Cádiz a su paso por la localidad jiennense de Bailén, conscientes de que estábamos a punto de anotarnos otro tanto para la lista de nuestros adorados Albergues Nacionales de Carretera. Y es que el de Bailén, aparte de ser uno de los doce «gemelos» de Arniches y Domínguez, después fue Parador y hoy… no es nada.

Foto en CC de la Biblioteca de la Facultad de Empresa y Gestión Pública (U. Zaragoza)
En efecto, nos encontramos ante uno de esos Paradores a los que nunca iremos, porque ya no existen, que en este caso tiene la peculiaridad de ser Albergue, tal como nació, y Parador, el que se construyó décadas después al lado del Albergue. Aparte de su desgraciada historia, que se quiebra en 1995 y definitivamente en 2014, lo más relevante es que es uno de los doce integrantes de la original red ideada por Arniches y Domínguez en 1929. Esta red, diferenciada inicialmente de los Paradores (en 1928 nacía la red con el de Gredos), está directamente ligada con la expansión del automóvil en el primer tercio del siglo XX y, particularmente, con el Circuito Nacional de Firmes Especiales (CNFE), el primer gran plan nacional de construcción de carreteras modernas. Los Albergues no tenían la orientación turística que sí tenían los Paradores (después acabarían formando parte de la misma red), sino que su función era facilitar el alojamiento a los automovilistas en sus recorridos a lo largo de España. El de Bailén, como el de Manzanares, se situaba en el camino de Madrid a Andalucía, en un sector en el que también se situaba el Albergue de Antequera y, al otro lado del camino, también el de Quintanar de la Orden.

El Albergue entró en funcionamiento en 1932, en los albores de la República, y fue inaugurado oficialmente en 1933 con todo el boato de la época. Ni que decir tiene que Bailén ha sido siempre un lugar de gran importancia geográfica, no solo para el ejército francés (que se llevó lo suyo en 1808 en la Guerra de la Independencia), sino para cualquier automovilista que, pasado Despeñaperros, quisiera adentrarse en Andalucía en dirección oeste (antigua N-IV en sus diversas reencarnaciones), sur (Jaén, Granada o Málaga) o este (Linares, Úbeda, Baeza y Sierras de Cazorla y Segura). A 296 km de Madrid y 395 de Cádiz.

El aumento del tráfico en una vía tan importante, con el desarrollo del automóvil, y la ausencia de alojamientos de gran capacidad en la zona, propiciaron la reconversión del primitivo Albergue en Parador. Así, en 1960 fue ampliado con un edificio nuevo proyectado por Manuel Sáinz de Vicuña, mucho más grande, justo al lado del Albergue, que quedó integrado en el conjunto como un edificio de apoyo. Toda una joya arquitectónica relegada a edificio secundario.

El Parador de la década de 1960, además de crecer al ritmo de la carretera, también tenía como misión potenciar el turismo en la zona y desahogar la capacidad hotelera regional, mismo espíritu con el que se inauguró el cercano Parador de Jaén. Tenía menos encanto pero claramente más capacidad (cerca de 90 habitaciones), y hasta piscina.



La llegada de las autovías, la tremenda reforma del puerto de Despeñaperros de los primeros 90, que facilitó las comunicaciones entre Meseta y Andalucía, y el replanteamiento de la época de la red de Paradores dieron al traste con el Parador de Bailén. Afortunadamente, un grupo de trabajadores se hizo cargo del ahora «Hotel Bailén», y siguió operando durante unas dos décadas, hasta que, en 2014, también el hotel acabó cerrando sus puertas definitivamente.


Desde entonces, la historia es una historia de terror, porque ambos establecimientos, Parador y Albergue, han sido presa del abandono e incluso del saqueo. Se encuentran en la actualidad en un estado lamentable que, especialmente en el caso del Albergue, es muy sangrante, ya que es un inmueble de un indudable valor arquitectónico que merecería otro tipo de jubilación.




Al menos, la calle honra el nombre del que un día fue el establecimiento hotelero más importante de Bailén.

Estupenda cronología del parador que tantas veces frecuenté en mi juventud.
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